Lo que nadie te cuenta de las impresoras 3D

Las impresoras 3D están sufriendo un hype desmesurado en los últimos años con empresas que suben en bolsa como la espuma y son rápidamente compradas por multinacionales o en las que apuestan distintos fondos de inversión. Lo innegable es que en los últimos años la impresión 3D ha visto como su popularidad aumentaba hasta límites insospechados y es cierto que puedes imprimir cosas cotidianas con tu impresora 3D. Pero ahora mismo es cierto que las impresoras son “trendy”, no hay más que ver la gráfica de las búsquedas de tres de los principales fabricantes de impresoras 3D:

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Como se puede ver, desde que saltó la liebre en 2009 las búsquedas relacionadas con estas empresas sólo han hecho que subir y a esto se unen las noticias de grandes medios en las que con cada mínimo avance técnico o con cada lanzamiento embadurnado de márketing se hacen eco como si fueran tecnologías realmente maduras y listas para ser utilizadas a gran escala. Si bien esto no está del todo alejado de la realidad, lo cierto es que aún queda mucho para que las impresoras 3D sean productos funcionales que veamos en tiendas de electrónica y electrodomésticos más allá de la curiosidad. Es cierto que en muchas grandes superficies o en las Microsoft Stores ya hay impresoras 3D, pero a estas alturas de apertura del mercado es más una estrategia adoptada por el hype que un lineal del que realmente esperen beneficios.

Para que una tecnología llegue al gran público primero debe seguir unos pasos. Ahora nos parece habitual pero hay muchos dispositivos que se han quedado por el camino o otros cuya implantación ha necesitado mucho tiempo. En esta gráfica vemos la “curva del hype” de las impresoras 3D junto con los sectores en los que esta tecnología se ha ido adaptando e implementando.

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Como vemos, el hype crece muy rápido y se desinfla casi más rápido y decenas de industrias se suman a la nueva moda rápidamente. Sin embargo, las impresoras 3D son un sector que está creciendo, aprendiendo y cogiendo valor ahora y requiere de ciertos cambios sociales para poder asentarse como un producto de consumo. ¿O acaso en los 80 pensabas que ibas a pasarte el día haciéndote selfies con un teléfono sin cable? Por eso hoy trataremos de abrir los ojos a aquellos cegados por el hype:

Verdades y mentiras de las impresoras 3D

La calidad depende del precio de la impresora

No son pocas las impresoras 3D baratas que aparecen en la prensa elevando las ganas de la gente de hacerse con una sin embargo suelen ir acompañadas de otro tipo de imágenes que en ningún caso podrán imprimirse con ellas. No esperes imprimir piezas de ropa o comida con una impresora de 300€, como todo, la calidad y posibilidades de la impresora en estos momentos depende mucho de su precio. Una impresora con una calidad similar al plástico inyectado (el sistema utilizado en la gran mayoría de productos) es terriblemente cara. Olvídate de imprimir sin que se vean los surcos con una impresora barata o opensourse.

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Los objetos necesitan un trabajo posterior

Como hemos dicho en el apartado anterior, los objetos impresos con impresoras 3D baratas tienen un acabado rugoso, si queremos alisarlo tenemos varias técnicas desde lijarlos hasta utilizar acetona o vapor de acetona. Pero no solo eso, algunos de los objetos que imprimimos tienen soportes que deben ser eliminados y en la gran mayoría de los casos, un objeto 3D que se divide en varias partes puede ser un verdadero puzzle al montarlo. En pocas ocasiones un objeto recién impreso estará terminado.

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Olvídate de sacarla de la caja y empezar a imprimir

Calibraciones (con sus consecuentes descalibraciones por el uso), mantenimiento, hardware que deja de funcionar, software de impresoras 3D en etapas de desarrollo demasiado tempranas, roturas debido al movimiento, extrusores obstruídos, temperaturas mal ajustadas… no son pocas las cosas que pueden fallar en una impresoras 3D y su puesta a punto no es un manual de tres pasos. El “enchufar y listo” aún no ha llegado a las impresoras 3D. Como en todo periférico para PC, llegará, pero en más de una ocasión veremos como la impresora no hace nada por mucho que se lo ordenemos.

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No vas a hacer negocio con tu impresora 3D

Si todo el que tiene una impresora 3D la rentabilizara en cuestión de semanas vendiendo cosas impresas en 3D todo el mundo dejaría sus trabajos para comprar una y empezar a imprimir cuanto antes. Además de las deficiencias en los objetos impresos en 3D en las impresoras más baratas, la realidad es que no hay ni un mercado ni una oferta suficientemente grande. Si bien, existen decenas de objetos para imprimir en 3D muy interesantes, la gran mayoría son poco más que caprichos complicados de vender por lo que “el negocio” se puede hacer poco más que vendiendo cosas a amigos y conocidos, y muchos amigos tienen que ser para rentabilizar una impresora 3D y empezar a ganar dinero. Por otra parte, si esperas abrir otro mercado ¿has probado opciones que requieran menos tiempo (una impresión grande puede tardar días) e inversión inicial que las impresoras 3D?

Puedes imprimir con cualquier material

No es muy osado afirmar que se puede imprimir en cualquier material. Día a día se añaden nuevos materiales y técnicas de impresión que avanzan para que esta afirmación sea real, pero en pleno 2014 estamos a mucha distancia de ello. Una impresora estándar no imprime mucho más allá de ABS y PLA, dos tipos de plástico. Impresoras más avanzadas se atreven con arenas y maderas pero no es lo habitual. Algún día se podrá imprimir con cualquier material pero las impresoras que ahora mismo pueden hacerlo con algo más que plástico no son precisamente accesibles.

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Cualquier diseño 3D se puede imprimir

Al igual que en el caso anterior, no es osado afirmar que cualquier diseño 3D se puede imprimir, sin embargo, requerirá de un trabajo anterior que haga esto realmente posible. Un diseño en 3D cualquiera y una impresora 3D sólo tienen en común el apellido “3D”, para poder imprimirse cualquier diseño necesita cumplir unos puntos y estos puntos dependerá de la impresora y su tecnología. Desde luego, no se puede coger un modelo de un videojuego y enviárselo a la impresora para tener una figurita exclusiva. Hay mucho trabajo entre medias.

Se imprime en un momento

Imprimir una hoja de papel requiere unos segundos, imprimir un objeto en 3D necesita horas. Cada capa sólo tiene unas micras de altura (0’3mm en las mayoría de impresoras 3d) por lo que si un objeto tiene una altura de varios centímetros y una superficie considerable la impresión puede alargarse tranquilamente hasta alcanzar varias horas. Existen formas de rebajar ese tiempo pero la velocidad de las impresoras y las necesidades de los plásticos utilizados hacen que cualquier pequeña impresión necesite bastante más tiempo del que cualquier persona entiende como “un momento”. Todo ello suponiendo que la impresión 3D no falla antes de terminar…

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Sin duda la impresión 3D está en auge y en los próximos años veremos como las técnicas, la tecnología y el software que utilizamos avanza a pasos agigantados en paralelo con su popularización pero en pleno 2014 es una tecnología para geeks, frikis y entendidos a la que es complicado sacarle partido a pequeña escala y de forma casera, sin embargo, su potencial es enorme pero su presente depende de cada uno.

Algunas imagenes sacadas de Fredini

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